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Escucha la meditación aquí
Abre tu corazón al Señor que naceWilliam de Oliveira Fraga
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Queridos padrinos y madrinas:
Faltan pocos días para la Santa Navidad. Imaginemos a san José, hace dos mil años, llamando de puerta en puerta en Belén: «Por favor, mi esposa está a punto de dar a luz… necesitamos un lugar». Pero no había lugar. El Niño tuvo que nacer entre los animales.
¿Si san José llamara hoy a las puertas del mundo, sería distinto? Lamentablemente, no.

Llamaría a algunos parlamentos y tribunales: «No hay lugar. Aquí mandan las leyes de los hombres, no las de Dios».
Llamaría a los cines, teatros y redes sociales: «Aquí reinan el ruido, la falta de pudor, la distracción y una soledad disfrazada de conexión».
Llamaría a muchas casas: «¿Hijos? Ya tenemos demasiados… ¡y este, además, es el Hijo de Dios!».
Al final, solo le queda llamar a la única puerta que aún puede abrirse desde dentro: la puerta de nuestro corazón.
En estos últimos días del Adviento, san Juan Bautista sigue clamando en el desierto de nuestra vida: «¡Preparad el camino del Señor! ¡Allanad los montes, llenad los valles, enderezad los caminos torcidos!».
Allanad los montes del odio y del rencor
Jesús dijo: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos: en que os améis unos a otros» (Jn 13, 35). Pero donde hay enemistad, amargura o heridas guardadas durante años, el Niño Jesús no entra.
Padrinos, tal vez haya alguien con quien no habláis desde hace mucho tiempo: un hermano, una cuñada, un antiguo amigo, un compañero de trabajo. Tal vez tengáis razón… pero la Navidad no pregunta quién empezó. Pregunta: «¿Quieres que Yo nazca en tu corazón?».
Si la respuesta es sí, es hora de llamar por teléfono, de escribir, de perdonar, de pedir perdón. «Si tu hermano peca contra ti siete veces al día y siete veces vuelve diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo» (Lc 17, 4). Setenta veces siete, si hace falta.
Llenad los valles de la impureza
El Niño nació de una Virgen y solo puede nacer en corazones virginales. Donde se guardan con cariño recuerdos impuros, donde se alimentan miradas, lecturas, conversaciones o imágenes que roban la paz, donde se permite la sensualidad en el vestir, en el hablar, en el noviazgo de los hijos, allí el Niño Jesús se queda fuera, como en Belén.
En estos días, haced una limpieza valiente:
borrar conversaciones antiguas que no deberían estar en el móvil;
bloquear sitios y perfiles que ensucian el alma;
hablar con hijos y nietos sobre la belleza de la pureza y de la modestia;
confesarse bien, con dolor sincero y firme propósito de enmienda.
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5, 8). Y en Navidad verán al Dios Niño sonreír dentro del propio corazón.
Enderezad los caminos torcidos de la deshonestidad
Son cosas pequeñas, dicen: un cambio de más que no se devuelve, una factura “arreglada”, una mentira “pequeña” para evitar explicaciones, un chisme disfrazado de “preocupación”.
Pero Jesús advierte: «El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y el que es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho» (Lc 16, 10). El Niño Jesús no nace donde hay caminos torcidos.
En estos días, examinad con valentía:
¿le debo algo a alguien?
¿hay alguna verdad que necesito decir?
¿hay algún dinero que no es limpio?
Enderezadlo todo. El Señor viene con el cedazo en la mano.
Queridos padrinos y madrinas, en muchos corazones el Niño Jesús está como muerto: muerto por los rencores que no se perdonan, muerto por los pecados de impureza que se acarician, muerto por las pequeñas o grandes deshonestidades que se justifican.
En estos últimos días, dejad entrar a san José y a Nuestra Señora. Allanad, llenad, enderezad. Haced una buena confesión. Perdonad de corazón. Purificad los ojos, la memoria y toda la casa. Poned orden en todo.
Y en la noche santa, cuando la campana suene a medianoche, el Niño volverá a nacer en vuestro corazón y sentiréis la paz que los Ángeles prometieron a los hombres de buena voluntad.

Que esta Navidad sea la más hermosa de vuestras vidas. Amén.
Con inmenso afecto de ahijado y la certeza de que rezo por vosotros cada día.
Comentarios (27)
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Solo puedo decir gracias por la labor que hacen y nos ayudan en rectificar cosas que no estábamos haciendo bien , Dios les colme de bendiciones
Estimado William, muchas gracias por tu reflexión, no siempre las palabras que lo hacen sentirnos bien son las que necesitamos para cambiar y aspirar a la santidad, sino aquellas que nos hacen ver lo lejos que podemos estar de Dios.
En lo particular me hizo reflexionar mucho sobre el perdón, en mi caso puedo hablar con aquella persona con la que no coincido en aspectos políticos, pero no busco su compañía cada vez que veo como los políticos están destruyendo nuestro país, me duele y aumenta el disgusto por las personas que con su voto y apoyo los pusieron en el poder.
Tengo que superarlo.
Salve María
Agradezco mucho a Dios por sus oraciones y por todos los Heraldos Que nos recuerdan lo Que es verdaderamente la
Navidad; que El nacimiento del Nino Jesus vuelva a mi familia al temor de Dios! Y que verdaderamente empiece a haber cambios en nuestros corazones y se manifieste en la niesrras vidas!🙏
¡Gracias William!
¡✨️Hermoso mensaje de Adviento✨️! 👏
Que el Señor continúe derramando sobre tú vida infinitas gracias y bendiciones🕊
¡Bendito y Alabado sea Dios!
Que el Divino Niñito Jesús Reine en todos los Corazones en esta Navidad y bendiga a los Heraldos del Evangelio. ¡Salve María!
Salve María, hermoso mensaje William, muchas gracias. Dios te bendiga.
Salve Maria! Gracias queridos ahijados por tan hermosas reflexiones. Feliz Navidad. Que el niño Jesus llene vuestros corazones.
Gracias por sus meditaciones y por sus oraciones las necesitamos tanto, cuenten con mi pequeña oración y ofrecimientos. Dios les bendiga y les haga santos
Hermosa meditacion. Gracias por orar por nosotros.
Hermosa reflexión. Si es la voluntad de Dios, que el niño Jesús nazca en mi corazón, en los corazones de mis seres queridos y en toda la humanidad, que tanta falta nos hace. Ven a nuestras almas Jesús, no tardes tanto.
Gracias por tus palabras